Fundación Casa Ducal de Medinaceli

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San Francisco de Asís

También se conserva en el Hospital Tavera, como posible encargo de hacia 1600 del rector don Pedro Salazar de Mendoza (1549-1629), que conservó hasta su muerte un lienzo del santo en su “escritorio” hospitalario, este cuadro de San Francisco de Asís, aunque aparece solamente inventariado entre los cuadros del hospital en una fecha tan tardía como 1762.

No obstante, no todos los historiadores están de acuerdo con esta hipótesis, optándose también por considerarla obra del taller de El Greco realizada entre 1620 y 1625. De hecho, su hijo y heredero del taller Jorge Manuel Theotocópuli pasó un trienio (1622-1625) viviendo incluso en el Hospital Tavera, mantenido casi por completo a costa de la institución, y pudo ser objeto de donación como contraprestación en especie; esta opción no está en contradicción con la primera, pues podría haber ingresado en la colección del rector del hospital después de la muerte del cretense y poco de la del administrador; de hecho, en 1614, a la muerte del candiota, se contabilizaron en su taller hasta nueve versiones del tema de San Francisco.

Una tercera hipótesis, menos plausible, ha pensado que este lienzo pudiera haber pertenecido al segundo encargo que El Greco recibió de Salazar de Mendoza en 1608 para decorar sus tres retablos, y que no habría logrado finalizar a causa de su vejez y fallecimiento.

San Francisco aparece representado de cuerpo entero y de perfil, como penitente en el Monte Alvernia en el Cassentino toscano, contra una roca con caverna y planta de hiedra [], y ante un crucifijo y una calavera [], meditando sobre la redención y la muerte, en una más de las versiones de esta iconografía y composición concreta, de la que al menos se ha catalogado una decena, considerándose la fundacional la versión del Fine Arts Museum de San Francisco (USA), fechada antes del final de la centuria, y de dimensiones mucho mayores (147 x 105 cm).

El santo viste un hábito de franciscano, cuya propiedad le criticaría abiertamente el teórico sevillano de la iconografía y suegro de Velázquez, el pintor Francisco Pacheco, por excusar su textura de estameña; se halla arrodillado inclinando su cuerpo hacia el crucifijo y evidenciando en las manos cruzadas sobre el pecho las llagas de la Estigmatización de 1224. San Francisco fundó su orden en 1221 para regulares y la Orden Tercera para laicos, acentuándose la importancia de la misma de forma paulatina durante el siglo XV.

Esta composición de El Greco parece haberse desarrollado, en la última década del siglo XVI, con posterioridad a la imagen de medio cuerpo todavía más frecuentada por El Greco y su taller. Todavía El Greco cultivaría otra composición franciscana, meditando sobre la muerte con una calavera entre las manos y en compañía del Hermano León que, para una incluso mayor difusión, terminaría convirtiendo en una estampa en 1606, abierta por Diego de Astor.

Por otra parte, la hipótesis que ha encontrado la base de estos lienzos en las interpretaciones que el condenado arzobispo de Toledo Bartolomé Carranza de Miranda habría vertido sobre la crucifixión, analizando el crucifijo como símbolo de extrema penitencia por los pecados del mundo, y que se debería tomar como ejemplo de arrepentimiento para los cristianos, parece carecer de fundamento. Si en el Hospital de San Juan Bautista, la meditación ante el crucifijo tenía un valor fundamental y todas las camas tenían una cruz sobre ellas y cuando el paciente estaba moribundo, se le cambiaba de cuarto y se situaba un crucifijo delante de sus ojos hasta su muerte, este uso era tópico en la sociedad toledana contemporánea; la cruz y la calavera [] que se ven en la obra hacen alusión no solo a ese momento terminal sino a cualquier acto de oración.

Este cuadro representaría el modelo de oración y de vida ascética a seguir en tanto en el hospital como fuera de él, como demostraría la práctica extendidísima de enterrarse vestido con el hábito franciscano.

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Fernando Marías